Una de las cosas que más frena a la gente antes de iniciar un proceso de coaching es no saber qué va a pasar. ¿Se parece a una terapia? ¿A una consultoría? ¿A una charla motivacional? ¿Voy a tener que contarlo todo desde el principio?
La respuesta corta: no se parece a ninguna de esas. Aquí la versión larga.
Lo que no va a pasar
Empiezo por aquí porque suele ser lo que más inquieta:
- ✗ No te voy a decir qué tienes que hacer. Yo hago las preguntas que te ayudan a saberlo.
- ✗ No es terapia, aunque puede haber profundidad. Si emergen patrones del pasado que son relevantes los trabajamos.
- ✗ No es una charla de apoyo emocional. Hay estructura, hay reto, hay compromisos concretos entre sesiones.
- ✗ No es formación ni mentoría. No te enseño lo que sé ni te doy mi opinión sobre lo que deberías hacer.
- ✗ El trabajo más importante ocurre fuera de la sesión. Aplicar lo aprendido al mundo real es lo que consolida el cambio.
Cómo es una sesión por dentro
Cada sesión dura aproximadamente una hora y media. Normalmente es por videollamada (que es igual de efectiva que presencial) y tiene una estructura aproximada, aunque flexible:
¿Cómo estás desde la última sesión?
Breve revisión de cómo ha ido, qué pasó con los compromisos adquiridos y qué ha cambiado. Es importante poner en valor todo lo conseguido
Defines qué quieres conseguir
Para llegar a algún sitio es necesario saber a dónde vas, por eso dedicamos tiempo y esfuerzo en encontrar aquello que quieres conseguir.
Defines tus próximos pasos
Una vez sabes tu objetivo y eres consciente del por qué no lo has conseguido aún, es el momento de especificar qué harás para lograrlo.
Revisión y conclusión
La sesión cierra con una síntesis de lo trabajado y con una reflexión final para que no olvides aquello que has aprendido.
Lo que más sorprende a la gente en la primera sesión es que la respuesta que buscaban ya estaba ahí. Solo necesitaba otra punto de vista.
Qué pasa entre sesiones
El coaching no ocurre solo en la sesión. El trabajo real ocurre en lo que haces con lo que descubres.
Entre sesiones habitualmente hay
- Compromisos concretos acordados en la sesión
- Preguntas para reflexionar en tu propio tiempo
- Observaciones sobre tu comportamiento o patrones
- Pequeñas acciones para probar algo diferente
No es mucho. Es lo suficiente para que el proceso avance entre sesiones y no solo durante ellas.
La conversación inicial: antes de empezar
Antes de comprometerte a un proceso, nos conoceremos con una conversación gratuita de 30 minutos. No es una sesión de venta. Es para que te cuente cómo trabajo, tú me cuentes qué te ha traído hasta aquí y veamos juntos si tiene sentido empezar.
Si no encaja, te lo digo. Si encaja, vemos cómo seguir.
Preguntas frecuentes
¿Cómo es una sesión de coaching?
Una sesión dura aproximadamente una hora y media. Empieza revisando el estado desde la sesión anterior, se trabaja sobre el objetivo o tema del día con preguntas y reflexión guiada, y se cierra con compromisos concretos. No hay un guión fijo: cada sesión responde a dónde está la persona en ese momento.
¿Con qué frecuencia se hacen las sesiones?
Lo más habitual es una sesión cada dos o tres semanas. Esa frecuencia permite que haya tiempo para aplicar lo trabajado antes de la siguiente sesión, sin perder el hilo del proceso.
¿Qué pasa entre sesiones de coaching?
Entre sesiones hay compromisos de acción concretos que la persona lleva a cabo en su vida. El trabajo real del coaching no ocurre solo en la sesión: ocurre en lo que haces con lo que descubres ahí.
¿Quieres ver cómo es en la práctica?
La primera conversación es gratuita y de 30 minutos. Sin compromiso, sin presión.
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